jueves, 2 de abril de 2009

De visita por la biblioteca del SOAS (School of Oriental and African Studies)

Hace ya un mes que desconecté del trabajo y del día a día en Argel con una escapada a Londres. Es curioso, nunca había estado en esa ciudad. Aprovechando el tiempo libre de la penúltima jornada me dirigí a visitar 2 bibliotecas de referencia en la ciudad: La British Library y la Biblioteca del School of Oriental and African Studies (SOAS) de la University of London.

Sobre la primera poco os puedo contar en lo que se refiere a la colección. No me permitieron entrar en las salas pero si que disfruté de la zona del hall y de una exposición multimedia con fondos sonoros de grandes oradores de la historia. Un mastodóntico eficicio con una gran caja central en la que se "custodian" las obras de mayor valor bibliográfico, pasillos repletos de gente abrazada a sus portálites degustando un café o picoteando un muffin.







Llegar hasta el edificio del SOAS me costó un poco más. Algo destartalado pero lleno de vida, me dispuse a entrar. Me permitieron la visita con un pase de día y me perdí por los pasillos repletos de gente. Luego me dirigí a la biblioteca y allí tuve que rellenar un formulario en el que explicar el motivo de mi visita y si necesitaba a alguien que me acompañara.

No lo tenía previsto, pero al pasar el control de acceso decidí hacer un experimiento. Me vinieron a la cabeza enseguida las palabras de Emilio González Ferrín, Profesor del Dpto. de Árabe de la Universidad de Sevilla, durante un seminario que organicé en la Fundación tres Culturas a finales del 2007: "Las Bibliotecas especializadas en el Mediterráneo y Mundo Árabe". En su exposición trasladó con claridad las grandes dificultades que suelen encontrar los investigadores a la hora de acceder a los recursos de su utilidad. El motivo: la dispersión, magnitud y variedad de criterios utilizados por las bibliotecas especializadas en el Mediterráneo y Mundo Árabe.

Así pues, ni corta ni perezosa hice un pequeño experimiento y me planteé localizar un ejemplar bajo la signatura UX965.03/339992, elegido al azar, en el catálogo online. El resultado fue curioso y es que no termine de encontar el título escogido. Tras más o menos 25 minutos deambulando por largos pasillos y desorientada por la cantidad de estanterías repletas, di con aquéllas que albergaban la colección especializada en Argelia. El sitio era el correcto, pero la obra no estaba. No es significativo, pero a mi me incita a la reflexión. ¿Acaso los bibliotecarios no damos por hecho muchas cosas con respecto a la accesibilidad de los fondos de cara a nuestros lectores?
Espero regresar y volver a hacer la prueba. ¿Cuánto tardaría, en ese caso, un usuario que no maneja correctamente el catálogo o tuviera menos conocimientos y/0 experiencia sobre bibliotecas?

Declaración de Alejandría (UNESCO/NFIL, 2005): Definición de ALFIN

“La alfabetización informacional se encuentra en el corazón mismo del aprendizaje a lo largo de la
vida. Capacita a la gente de toda clase y condición para buscar, evaluar, utilizar y crear información
eficazmente para conseguir sus metas personales, sociales, ocupacionales y educativas. Constituye un derecho humano básico en el mundo digital y promueve la inclusión social de todas las naciones.
El aprendizaje a lo largo de la vida permite que los individuos, las comunidades y las naciones alcancen sus objetivos y aprovechen las oportunidades que surgen en un entorno global en desarrollo para beneficios compartidos. Ayuda a las personas y a sus instituciones a afrontar los retos
tecnológicos, económicos y sociales, a remediar las desventajas y a mejorar el bienestar de todos.